Posts Tagged ‘Grecia’

Paris y Enone

enero 1, 2009

Paris era un pastor feliz. Junto a su amante Enone, una ninfa de las fuentes, cuidaba de sus rebaños y cazaba. Tal era el amor de Paris por Enone que repetidas veces grabó sus nombres en la corteza de álamos y hayas.

Pero los frívolos dioses se cruzaron en su camino, haciendo de él involuntario juez de sus entretenimientos. Fue elegido por Zeus para señalar entre Hera, Atenea y Afrodita quién era la diosa más bella. Afordita obtuvo su voto a cambio del amor de Helena de Esparta.

Paris viajó a Esparta y fue recibido con grandes honores pues ya sabían que el antiguo pastor era en verdad el hijo de Príamo, rey de Troya. Paris hizo de Helena su esposa, ultrajando a la hospitalidad de su marido Menelao. Esta afrenta desembocó en la guerra de Troya.

griegos

Durante la guerra, al ser herido mortalmente por las flechas del arco de Heracles disparadas por Filoctetes, Paris no pide a los troyanos que le lleven con su esposa Helena. Paris quiere ir al monte Ida, donde habita Enone, su primer amor. Paris le suplica que le cure, pero Enone, inundada por un sentimiento de profundo despecho no puede sino negar con la cabeza.

Al poco tiempo, Enone, ahogada por una pena infinita, se apresura hacia Troya con un cesto con drogas curativas. Sin embargo, es demasiado tarde, pues cuando consigue encontrar a Paris éste yace ya muerto.

Más tarde, en un frenesí de dolor, Enone se lanzaría sobre las llamas de la pira funeraria donde se calcinaba el cuerpo inerte de Paris para morir abrazada a su amor verdadero.

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Esquilo

septiembre 26, 2008

Si viajo en 2600 años al pasado y me encuentro como hoy, siendo viernes, al menos esperaría caer en Atenas, pues allí estrenaba Esquilo.

¡Ochenta tragedias compuestas! A nuestros días han llegado siete más algunos fragmentos. Leo que obtuvo doce victorias en vida en las Olimpiadas que celebraban los dramaturgos atenienses, más trece que obtuvo póstumamente, pues en un códice del siglo X conocido como Mediceus Laurentianus se narra que “Los atenienses amaron tanto a Esquilo que votaron que, después de su muerte, cualquiere pudiese formar un coro para representar sus obras”.

El epitafio que el propio Esquilo redactó para su sepultura dice así:

En esta tumba yace Esquilo, hijo de Euforión,
Ateniense, muerto en Gela, la rica en trigo,
De su valor que hable el afamado bosque de Maratón,
y el Medo de larga cabellera, que bien lo ha probado.

Dice Luis Alberto de Cuenca acerca de estos cuatro versos: “Hay algo de enorme, de sublime y de exquisitamente raro en llegar a la cumbre de la creación literaria y querer ser, en el espejo de las generaciones venideras, un simple combatiente en el sagrado bosque de Maratón, una simple espada en defensa de un territorio”.