Archive for 18 febrero 2011

Por qué escribo relatos o para cuándo novela

febrero 18, 2011

Cuando hace quince años Marle me dio permiso para vender la cocina y la nevera y así poder pagar la publicación de mi primer libro de cuentos, jamás imaginé que aquella decisión acarrearía tanta prosperidad en el barrio: la pizzería de la esquina comenzó a repartir a domicilio, el restaurante chino levantó un segundo piso y un chiringuito de pollos asados fue inaugurado en nuestra propia calle. Con la inflación llegaron los aumentos de precios y las hamburguesas de
gato, y al final tuvimos que salir del Perú para instalarnos en Sevilla, donde se vive, se come y se goza sin sobresaltos. Eso sí, aquí no hemos comprado cocina aunque sí refrigeradora porque es el único sitio donde puedo escribir fresquito durante el verano.
Una metáfora boxística aplicada a la literatura señala que en las novelas hay que ganar por puntos y en los relatos por knock-out, pero estos años de creación rápida y comida literaria me sugieren símiles alimenticios: la novela puede ser poco hecha y el cuento debe estar bien cocido. La novela siempre engorda y el relato suele tener las calorías justas. La novela una vez abierta aguanta muy bien en la nevera y el cuento tiene que consumirse de inmediato. La novela lleva conservantes y el relato es pura fibra. La novela siempre consiente una recalentada, mientras que el cuento —como la película— “sólo se fríe una vez”. La novela es un potaje caliente de hervores casi intestinales y el relato una comida fría de bricolaje vegetal. La novela quita el hambre y el cuento abre el apetito.
En la intimidad de este párrafo quiero volver a recordar a Marle. El pan y la cebolla nos han servido para aliñar buenos relatos, pero como es imposible seguir viviendo del cuento pronto empezaré a guisar una novela. Te prometo, mi vida, que entonces compraremos una cocina.

Fernando Iwasaki. Prólogo a “Un milagro informal” (Alfaguara, 2003)

Fernando Iwasaki

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Pablo Picasso

febrero 16, 2011

My mother said to me,

‘If you are a soldier,

you will become a general.

If you are a monk,

you will become the Pope.’

Instead, I was a painter,

and became Picasso.

Pablo Picasso

The Doomed Detectives

febrero 12, 2011

“Cause PIs are doomed, man,” Doc continuing his earlier thought, “you could’ve seen it coming for years, in the movies, on the tube. Once there was all these great old PIs –Philip Marlowe, Sam Spade, the shamus of shamuses Johnny Staccato, always smarter and more professional than the cops, always end up solvin the crime while the cops are followin wrong leads and gettin in the way.”

“Coming in at the end to put the cuffs on.”

“Yeah, but nowadays it’s allyou see anymore is cops, the tube is saturated with fuckin cop shows, just being regular guys, only tryin to do their jobs, folks, no more threat to nobody’s freedom than some dad in a sitcom. Right. Get the viewer population so cop-happy they’re beggin to be run in. Good-bye Johnny Staccato, welcome and while you’re at it please kick my door down, Steve McGarrett. Meantime out here in the real world most of us private flatfoots can’t even make the rent.”

“So why do you stay in the business? Why not get a houseboat up in the Sacramento Delta –smoke, drink, fish, fuck, you know, what old guys do.”

“Don’t forget piss and moan.”

Leído en “Inherent Vice”, de Thomas Pynchon

Vettriano