La educación convencional, reglada, edulcorada, sin ambición, pública o privada o robada, qué más da.
La respuesta no está en la memoria a corto plazo ni en la chuleta: está en el ecuador exacto entre el cerebro y los intestinos.
Leído en “Viajes de fin de curso”, de Jorge Carrión. Usted también puede leerlo pulsando aquí.
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